Foros > Foro Vecinal > Historias de VillaVerde ¡¡¡NO QUEREMOS PARAR!!!


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Web Espinillo
03/03/2004 11:42:10
Historias de VillaVerde ¡¡¡NO QUEREMOS PARAR!!!
Ultima respuesta:
12/11/2017 18:56:41
Es una cierta obsesión (en sentido positivo) de este web mostrarnos a nosotros mismos –primero- y, creyéndonoslo nosotros, a los demás, la fuerza que puede tener una masa de personas haciendo ciertos esfuerzos en la misma dirección. Zamora no se ganó en una hora y nada es sencillo, pero de momento hemos aplicado esta idea directamente desde el equipo del web en dos acciones concretas:

*Envío de emails al periódico 20Minutos (en el que quizá equivocamos el destinatario, ya que parece que ese periódico realza lo que puede los horrores de VillaVerde –no está mal para reivindicar que mejoren cosas malas- pero no tiene mucha simpatía por mostrar las virtudes o cosas positivas del distrito)

*Coordinación de las iniciativas antiolores y antirruido que hay desplegadas por las comunidades y comercios colaboradores

Os animamos a proponer cosas en este sentido y os comentamos una idea a ver qué os parece, a ver si habría personas interesadas en ella. Por aquí hay gente que escribe muy pero que muy bien. También hay una mezcla muy interesante entre personas que llevan toda su vida en VillaVerde con otras que han llegado en los últimos años o meses, o que están a punto de llegar. ¿qué os parecería utilizar toda esa diversidad para escribir un pequeño libro, digamos una “recopilación de pequeñas historias en VillaVerde”? Podría estar compuesto por capítulos y que cada internauta interesado escribiera uno, con absoluta libertad en la extensión, la temática concreta, etc? Lo único, que tuviera un nexo con VillaVerde. Podría ser realidad o ficción, a definir. El resultado se publicaría aquí, quedaría como un símbolo.
¿qué os parece? ¿variaciones a la idea? ¿Paz, Espinete, Gonza, Angel NS, Tomi, Angel, jarc54, M@rco, Jely, Raul, Vicky, Anais, Maribel, Chavo, ........ y un largo etcétera con todos los asistentes a este espacio de VillaVerde?

M@rco
26/07/2006 09:48:57
Ainnnnssssss como te echaba de menos Coyote



Fuente:
Industria y Residencia en VillaVerde.
María Isabel del Río Lafuente.

Coyote
26/07/2006 10:18:04
estoy de vuelta pero a medio gas porque con estas calores...
M@rco
02/08/2006 10:01:48
Actuaciones Arqueológicas y Paleontológicas en VillaVerde y su entorno

Excavación de La Gavia II







Excavación de Las Camas, UZP 1.05 Butarque









Fuente:

http://www.madrid.org

Anuario de Actuaciones Arqueológicas y Paleontológicas
de la Comunidad de Madrid

Dirección General del Patrimonio Histórico/Consejería de Cultura y Deportes

M@rco
03/08/2006 19:00:40
Propuesta de Enlaces Ferroviarios de la Comisión de Enlaces y Extrarradio, 1935.



Fuente:
Madrid y sus anhelos urbanísticos.
Secundino Zuazo 1919 - 1940.

Coyote
07/08/2006 14:14:45
Siguiendo con el tema arqueológico:

Poblado del Cerro de la Gavia



extenso reportaje (en breve)...
Coyote
07/08/2006 18:20:28
En las terrazas próximas al río Manzanares por donde transcurren dos vías ferroviarias de Alta Velocidad (Madrid-Sevilla y Madrid-Zaragoza-Barcelona) y rodeado de cerros se encuentra este yacimiento que fue descubierto en los años 20 del siglo pasado, encontrándose materiales líticos del Paleolítico Medio en el valle del arroyo de la Gavia y en la cima del mismo los restos de unas estructuras defensivas atribuidos a la II Edad de Hierro. Las excavaciones se interrumpieron en la Guerra Civil.





En la década de los 70, el Instituto Arqueológico de Madrid retoma las investigaciones apoyados por los departamentos de Prehistoria y Arqueologóa de las universidades Autónoma y Complutense.

En 1985 se declaran las terrazas del Manzanares Bien de Interés Cultural.

Las excavaciones en el poblado del Cerro de La Gavia se ejecutaron entre abril y octubre de 2000. Se ha constatado la ocupación del cerro desde el Paleolítico inferior y Medio (útiles de silex). En una época posterior se constituyó el mencionado poblado con 3 fases constuctivas que demuestran presencia humana desde el siglo IV a.C. hasta el siglo I d.C.



La estructura presenta una manzana central con 2 calles laterales y viviendas de zócalos de piedra alzados de adobe con entramado de madera y cubierta vegetal a un agua. El modo de vida de sus moradores se reducía al cultivo de cereales y pequeños rebaños de ganado











Los muros de adobe estan protegidos de las inclemencias meteorológicas









A principios del siglo II d.C. los últimos habitantes fueron abandonando el cerro quedando el poblado carpetano deshabitado en el siglo VI d.C. Entonces se ubicó un cementerio con enterramientos (se han encontrado 8 tumbas de niños con 14 individuos de entre 1 y 12 años).





Información extraida de publicaciones del Dpto. de Arqueoñogía de AUDEMA S.A. a raiz de los trabajos en la L.A.V. Madrid-Frontera Francesa y presentados en las I Jornadas de Patrimonio Arqueológico de la CAM

La última fase de ocupación del Cerro tuvo lugar durante la Guerra Civil como enclave privilegiado de defensa en la linea del Jarama. Otro día veremos que queda de aquello...
M@rco
27/08/2006 15:30:14
Regreso al pasado

Maqueta de las instalaciones de las factorías para la fabricación de vehículos a motor fundada por Eduardo Barreiros, desde el año 1952 hasta el año 1965.



Este Simca es igual al Simca 1000 GLE 1965, diferenciándose de él en que es una de las últimas unidades fabricadas, con algunas modificaciones en el panel delantero y piloto trasero.



El Dodge Dart era uno de los modelos fabricados por Chrysler Corparation en Detroit (U.S.A.). Era un coche robusto, con capacidad para cinco plazas holgadas, unas prestaciones excelentes debido a una mecánica sumamente sencilla y a un motor de gran cilindrada y bajas revoluciones, lo que garantizaba un larga vida sin averías. Las primeras unidades que salieron al mercado fueron del modelo americano pero, en un breve plazo de tiempo y como consecuencia de las nacionalizaciones, algunos componentes se fueron modificando: asientos de tipo muelle ensacado, neumáticos con banda blanca, instrumentación mejorada, más cromados y letreros identificativos de su fabricante Barreiros. En los últimos modelos del 68-69 , se transformaron los paneles de instrumentos y se instalaron asientos de lujo, forrado de techos exteriores en vinilo, nueva óptica y calandra frontal. La versión Gl (Gran Lujo) estaba dotada con las siguientes características adicionales: asientos con acolchado extra, aparato de radio, tapacubos de rueda tipo lujo, bomba limpiaparabrisas eléctrica, molduras exteriores en aluminio anodizado en puerta, maletero y rejilla, espejo retrovisor exterior, cinturones de seguridad en asiento delantero, neumáticos banda blanca y tapizado en espuma de nylon.



Simca 1000 GLE 1965.



Tractor Hanomag Barreiros R350.



El Abuelo 1957.
Este prototipo es una réplica del camión todo terreno llamado "El abuelo", realizado en el taller de Museo. Está dotado de un motor EB 6 y los neumáticos han sido fabricados especialmente por Pirelli. El camión original fue el primero fabricado por Eduardo Barreiros entre mayo y junio de 1957 en Galicia Industrial (Km 6 de la carretera de Andalucía de Madrid). De diseño básico, la caja de cambios, reductora y transmisiones se tomaron de desguaces de otros vehículos. La cabina de chapa plegada era artesanal. El elemento más llamativo era la dotación de unos neumáticos de gran anchura llamados "Lipsoyds" de Herr Straussler con los cuales se anticipó en más de diez años a los actuales "all traction". Fue utilizado como elemento de demostración ante el Jefe del Estado y de los Estados Mayores del Ejécito Portugués y Español para ganar el concurso de fabricación de camiones para Portugal.




Saeta 75
Este modelo se ha restaurado totalmente a partir de un vehículo de desguace y funciona a la perfección. Se fabricaba en tres versiones: normal, largo y corto. Tenía varias aplicaciones: para transporte mediano en carretera a media distancia, basculante trilateral o hacia atrás con caja tipo obras públicas o cantera para 4,3 m3, furgón normal para 23 m3, frigorífico o coche taller con o sin torre de montaje, botellero o vehículos de reparto, coche de bomberos carrozado para dotación de personal y equipado con tanque de hasta 3.000 litros y bomba de 1.600 l/minuto, camión recolector de basuras, barredora autoaspirante, etc. En todas las versiones iba equipado con el mismo motor, embrague monodisco en seco de accionamiento mecánico, caja de cambios de 5 velocidades, 5a en superdirecta, freno de servicio de aire comprimido con cilindros independientes a las cuatro ruedas, freno de seguridad y estacionamiento mecánico de accionamiento manual que actuaba sobre las ruedas traseras. La cabina "Panoramic", totalmente metálica, de gran visibilidad y confort, tenía capacidad para tres personas.




Barreiros Diesel. La factoría de VillaVerde

http://www.fundacionbarreiros.org/user/pages/barreiros_3.htm

http://www.fundacionbarreiros.org
M@rco
04/09/2006 16:57:59
Un par de intensos reportajes sobre el Cerro de La Gavia. Que los disfrutéis.

Un cerro repleto de historia

El Museo de San Isidro muestra 25 siglos de tesoros arqueológicos de La Gavia, a nueve kilómetros de la Puerta del Sol


RAFAEL FRAGUAS - Madrid
EL PAÍS - 15-06-2005

Al sur de Madrid se alza un collado cuyos suelos de yeso atesoran, aún frescas, huellas del paso de cuantas comunidades y civilizaciones poblaron esta ciudad desde hace 25 siglos. Incluso han sido hallados huesecillos del oído medio de un niño carpetano enterrado en una necrópolis allí asentada, así como granos de cebada cultivada por sus antiguos moradores.

El paraje dista apenas nueve kilómetros de la Puerta del Sol. Es un cerro en forma de huso, de una hectárea de extensión. Está circundado por un talud de unos 20 metros de altura. Su lar, no lejos de la Villa de Vallecas, tiene unos 2.500 años de antigüedad. Fue entonces cuando comenzó a servir de asentamiento a sus primeros moradores, carpetanos, vinculados a los celtíberos, que poblaban el centro de la península ibérica. Un arroyo cercano, que aún hoy lleva agua todo el año, hizo posible el milagro de su prolongado poblamiento.

Así lo relata Jorge Morín, arqueólogo y comisario de la exposición que da noticia de lo acaecido en este promontorio madrileño que atesora una secuencia arqueológica de valor excepcional. La muestra ha sido montada en el Museo de San Isidro con fondos procedentes del Museo Arqueológico de la Comunidad de Madrid, con sede en Alcalá de Henares.

Menos de un kilómetro separa este cerro, llamado La Gavia, del río Manzanares, y apenas unos metros de las vías del ferrocarril Madrid-Barcelona y del AVE Madrid-Sevilla. Uno de sus confines se ve surcado por la carretera M-45. Se trata de uno de los yacimientos arqueológicos prerromanos más singulares de España y, desde luego, el de más plural riqueza entre los madrileños.

La exposición es el resultado de seis años de trabajos, excavaciones, análisis, documentación y conservación que sobre el terreno del cerro ha desplegado un equipo de profesionales muy jóvenes: arqueólogos, biólogos, antropólogos, químicos e historiadores -hasta 100 especialistas- coordinados por Jorge Morín. Sus trabajos han constituido un reto para la arqueología madrileña, que vive días de auge. "Este esfuerzo colectivo nos ha permitido entender una secuencia histórica que arranca con los poblados carpetanos prerromanos, su asimilación por Roma y su declive, su revitalización durante la etapa visigoda... Incluso hemos hallado vestigios de la Guerra Civil de 1936 a 1939", añade Morín. Las columnas del líder militar comunista Enrique Lister guarecían el sur del Madrid republicano desde este enclave. Son numerosos los circuitos de trincheras y fortificaciones que caracolean bajo una ristra de promontorios de remate chato que jalonan estos predios, ubicados en un área llamada Casas de Murcia, propiedad de una familia que tuvo aparceros hasta mediados del siglo XX.

"En la exposición describimos la organización de la vida cotidiana de la etapa prerromana, poco conocida hasta ahora, y de sus fases consecutivas de poblamiento", explica Morín, quien da cuenta de la agricultura, la caza y la cotidianeidad de la etapa que unía la Segunda Edad del Hierro y la consecutiva irrupción romana.

Los carpetanos vivían aquí en casas de unos 30 metros cuadrados a las que se entraba descendiendo algunos escalones; en su interior mostraban bancos corridos en torno a un hogar central.

La benignidad del clima madrileño permitió a los moradores de La Gavia llevar una existencia sedentaria, dedicada a la agricultura y la caza. A los pies de este cerro, cuya vista aérea lo asemeja a un gran portaaviones varado en tierra entre lomas de contornos curvos, existieron también cuevas y necrópolis. "Las condiciones de conservación han sido tales como para permitir distinguir los huesos del oído medio de un niño carpetano de corta edad que aquí mostramos", comenta Morín. Las cuevas fueron habitadas hasta después de la Guerra Civil por aparceros extremeños, según testimonios locales.

Para Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico de Alcalá de Henares, una de las piezas excepcionales halladas en La Gavia es un fragmento de vasija cerámica pintado con los perfiles de dos aves y una cruz esvástica en medio. "Presenta componentes carpetanos y celtíberos, cuya mixtura es un testimonio artístico y técnico de primera magnitud".

"Lo asombroso de La Gavia es la rica variedad de sus vestigios y su proximidad a Madrid", comenta el arqueólogo y director de exposiciones del museo, Salvador Quero, con la emoción del científico enamorado de su trabajo. Para Eduardo Salas, director del Museo de San Isidro, "La Gavia presenta enormes posibilidades para su conversión en un gran centro de interpretación que, a tan poca distancia del centro de la ciudad y en un lugar muy bien comunicado, puede dar noticia de la evolución arqueológica que signa la historia madrileña".

Lascas, hachas, ruedas molineras y otros utensilios se exhiben junto con descripciones audiovisuales didácticas, que sirven para perfilar científicamente la vida de aquellos tiempos en una hilera de vestigios que conduce hasta la contemporaneidad: todo ello convierte el yacimiento de La Gavia en valioso documento para conocer cabalmente la honda raigambre arqueológica de Madrid.

El cerro de La Gavia. El Madrid que encontraron los romanos. De martes a viernes, de 9.30 a 20.00. Sábados y domingos, de 10.00 a 14.00. Lunes y festivos, cerrado. Entrada gratuita. Museo de San Isidro. Plaza de San Andrés, s/n. Metro de La Latina.

http://www.elpais.es









Vallecas bebía cerveza hace 2.300 años

Un yacimiento junto a las vías del AVE permite reconstruir la historia de la región desde el Neolítico a la Guerra Civil


LUIS DONCEL - Madrid
EL PAÍS - 04-09-2006

En su película 2001: Una odisea en el espacio, Stanley Kubrick desentrañó el hilo que conduce desde el primer homínido que toma conciencia de ser hombre hasta el año 2001, cuando el ordenador HAL 9000 intenta eliminar a sus jefes de carne y hueso. La historia de la humanidad en 143 minutos.

Los restos arqueológicos del cerro de la Gavia -cerca del Puente de Vallecas, en el término municipal de Madrid- no llegan a tanto, pero casi. En el yacimiento, situado a nueve kilómetros de la Puerta del Sol, se han encontrado vestigios que van desde el Neolítico hasta efectos personales de milicianos que lucharon en 1937 en la Guerra Civil.

Los restos más antiguos encontrados en el cerro de la Gavia proceden de nuestros parientes más cercanos: el homo antecesor. De este grupo de homínidos que vivían al aire libre nos han llegado herramientas de sílex que utilizaban para cortar vegetales o carne. Pero los restos más interesantes son de la Edad de Hierro, en torno al siglo IV antes de Cristo, cuando en el poblado de Gavia vivían unas 30 o 40 familias que nos han dejado constancia de su modo de vida.

Gracias a las excavaciones para el tren de alta velocidad (AVE) a Barcelona, los arqueólogos encontraron en 1999 los restos de un poblado milenario. Los responsables del tren de alta velocidad tuvieron que modificar el trazado, y el equipo del arqueólogo Jorge Morin se pasó los cinco años siguientes analizando pieza a pieza los vestigios del pasado. Tras todos estos años cerrado al público, el equipo de Morin ha presentado a la Comunidad de Madrid un proyecto de acondicionamiento para transformar la Gavia en el único yacimiento visitable dentro de la ciudad.

A pesar de una ubicación un tanto desfavorable por estar rodeado de tres infraestructuras (el AVE a Sevilla y a Barcelona y la M-45), Morin habla del "potencial brutal" de un centro que contaría con una asistencia masiva de estudiantes y jubilados, en el que se explicara la historia de los que han pasado por el cerro los últimos miles de años.

Morin describe la cotidianeidad estas personas con una sorprendente precisión. Y de los que tiene más datos es de los carpetanos, que llegaron en la Edad de Hierro: "Los restos de semillas carbonizadas nos permiten saber qué tipo de agricultura desarrollaban. Hay granos de trigo y de cebada, que ya utilizaban para hacer cerveza. También tenemos utensilios relacionados con la agricultura y con las actividades cotidianas".

En las piezas artesanales se reflejan las modas que imperaban entre estos primeros madrileños. Los más antiguos son de producción local o importados de Grecia (entre ellos, el único fragmento de cerámica griega, del siglo III antes de Cristo, hallado en la Comunidad de Madrid). Las vasijas y utensilios posteriores proceden, sin embargo, de artesanos romanos que imitaban la tradición griega. Y una cerámica en la que se pintó un pájaro y una esvástica, que mezcla elementos celtíberos con carpetanos, deja constancia de la influencia entre distintas culturales.

El cerro de Gavia también cuenta con el instrumento de viento más antiguo de la Península Ibérica: una flauta fabricada con hueso de grulla.

Las posibilidades defensivas del cerro explican por qué los carpetanos eligieron esta zona para asentarse a principios del siglo IV antes de Cristo. Además, la cercanía con el río Manzanares les permitía vivir de la ganadería con ovejas, cabras y cerdos; y los manantiales a pie de escarpe que todavía hoy existen les suministraban el agua necesaria. Morin asegura que, a pesar de su desagradable olor, esta agua pasaría los análisis que el Gobierno regional hace para determinar si es potable.

Con la formación del poblado, llegó el trazado de las calles: una manzana central con casas rectangulares de adobe. Los romanos, llegados en torno al 150 antes de Cristo, trajeron novedades arquitectónicas como el zócalo y los alzados de adobe. Pero con los avances tecnológicos también llegó la decadencia de la Gavia. Los romanos comenzaron a construir villas en zonas de los alrededores, como Villaverde, y los pobladores originales pasaron a trabajar para el señor.

Es entonces cuando las viviendas se compartimentan y aparecen los vestíbulos dentro de las casas. Tras el abandono del asentamiento por parte de los romanos, el cerro se convierte en un cementerio infantil de la época visigoda. De la necrópolis se han rescatado restos de ataúdes de madera y huesos milimétricos de los niños enterrados que permiten averiguar las enfermedades por las que murieron.

Y tras los visigodos, nada. Nada hasta la Guerra Civil, cuando el comunista Enrique Líster establece allí el dispositivo de las trincheras. En los primeros meses de 1937, los republicanos detienen la ofensiva del ejército del general Varela en la batalla del Jarama. El frente se estabiliza entonces en la Gavia. Los milicianos escriben desde el cerro a sus novias, a sus familias...

Se han recuperado tinteros, cantimploras, hebillas de cinturón y munición. En la dura posguerra, alrededor de 40 familias -el mismo número de los habitantes que tuvo en la Edad de Hierro- se quedaron a vivir en las cuevas a pie del yacimiento. Permanecieron allí hasta los años sesenta. Con candiles en lugar de luz eléctrica, con agua que obtenían del manantial, con una agricultura no mecanizada y una ganadería de ovejas y cabras subsistió esta gente, auténticos perdedores de la guerra del 36.

"En pleno siglo XX, más de un centenar de personas vivían como lo hicieron los primeros pobladores que llegaron más de 2.000 años antes", señala Morin.







http://www.elpais.es/articulo/madrid/Vallecas/bebia/cerveza/hace/300/anos/elpepiautmad/20060904elpmad_6/Tes/

M@rco
14/09/2006 11:40:43
Juan Carlos, vecino de VillaVerde, nos manda esta preciosa foto-postal de la Avda de Andalucía tomada entre los años 65-70. Según nos cuenta por correo, se vendía en las papelerías del barrio junto a las más típicas postales de Madrid. En honor a la verdad tengo que decir que yo, que tengo la tara de años, no recuerdo haber visto la Avenida con esto aspecto de pulcritud en la vida.

A la derecha de la imagen se observan los edificios de Arechavaleta y el final de Ciudad de los Ángeles. A la izquierda, el edificio que acoge la sede de correos (se aprecia el que ha sido durante años su característico cartel vertical, con el texto "Caja Postal de Ahorros"), en la zona de Oroquieta.

Pd.
Me consta que también dispone de esta imagen nuestro amigo "coyote"



Gracias Juan Carlos
Coyote
14/09/2006 15:04:03
festivamente!
M@rco
18/09/2006 08:11:20
Juan Carlos nos envía una nueva imagen, esta vez de la estación de VillaVerde Bajo recién bombardeada durante la guerra civil.



No pares vecino
Coyote
19/09/2006 14:24:57
San Cristóbal de los Ángeles en construcción (1959)



En primer término la fabrica de la Norah y algunos detalles como el campo de fútbol, el parque...y esa casa blanca en el centro de la imagen que a ver si alguien nos dice que era...


M@rco
19/09/2006 15:10:11
Ooooooooosti tú pedazo foto de San Cristóbal A ver si encuentro algo escrito sobre las edificaciones de alrededor

Con ésta has tocado techo ¿o no?
Coyote
19/09/2006 16:12:21
espero que no...

lo que me llama la atención también es el parque qeu está plantado con ¿cipreses? ¿no noa dijeron que antes había un vivero?
Coyote
21/09/2006 05:34:32
que cosas se encuentran por ahí, en algún momento tuvimos "moneda" propia

VALE POR 45 CTMOS. CARTON MONEDA VILLAVERDE, MADRID, 1937


M@rco
21/09/2006 06:22:02
Que chulada de moneda, con torito incluido. ¿Lo de Osborne no será un plagio de ésta?

Por cierto coyote ¿dónde ves árboles en la foto de San Cristóbal?
Coyote
21/09/2006 06:35:01

bueno yo vi la foto original y esta está borrosa (foto de foto con poca luz), pero están justo encima del cartelito de S. Cristobal (abajo a la izquierda, lo que hoy es el parque Dehesa de Boyal)
Roberto
21/09/2006 07:16:09
FELICIDADES COYOTE.
delbarrio
21/09/2006 08:38:34
genial las fotos. Gracias.
M@rco
06/11/2006 20:28:31
¿Alguno de los aquí presentes recuerda el "Rancho del Cordobés"? Podría contaros historias de este núcleo chabolista que harían que a más de uno se os pusieran los pelos del vello como escarpias.

Artículo de El País del año 1985 que relata con gran fidelidad lo que allí se cocía.

El campamento de 'los yonquis'

En el Rancho del Cordobés hay mucha miseria y sólo dos leyes: la del más fuerte y la del silencio

JAVIER VALENZUELA - EL PAÍS - Madrid - 24-03-1985

Encontrar el Rancho del Cordobés en los mapas, planos y callejeros de Madrid es casi tan dificil como conseguir que uno de sus vecinos informe a la policía. El Rancho, situado al sur de la capital, en Villaverde, está formado en la actualidad. por unas 120 viviendas prefabricadas o sanquis, que sus habitantes, "para no atrasar tanto" dice uno de ellos, llaman yanquis. Allí fue acribillado a tiros, el pasado 13 de marzo, uno de sus vecinos. Fue un ajuste de cuentas y en el barrio chabolista todos están convencidos de que su sangre será vengada con sangre. El chaval palmea por bulerías sobre el lomo de un coche azul. El chaval tiene brillantes ojos Oscuros, rostro de piel fina y olivácea y melenita negra y sedosa. El chaval, que es Luis Gimeno, de 14 años, gitano y analfabeto, que acaba de levantarse después de reposar una noche de mucha farra, sonríe al forastero y le pide un cigarrillo rubio para liar un canuto.

-No veas, colega; fue dabuti, que se casó un vecino y lo celebramos todos.

En esta mañana medio soleada, medio nublada de marzo, Luis no tiene otra cosa que hacer que esperar a que sus amigos Gigi el amoroso, Pepe el mudo, Chivadón, Pelos de alambre y los demás se vayan despertando y concentrado en este cruce de callejas del Rancho del Cordobés, cerca de la tienda y taberna de Milagros donde iniciarán la diaria ronda de cervezas.

Un vecino de Luis, Dionisio Romero, de 30 años, considerado por la policía como traficante de drogas, cayó acribillado a balazos hace unos días justo en la encrucijada donde está situado el coche sobre el que el chaval toca palmas. El crimen fue a las 10 de la noche, "a lo escurecío" dice Luis, y todos escucharon cómo se vaciaba el cargador de un arma corta. Pero nadie vio nada, todos estaban en sus casas, ante la tele. Y sin embargo, en el Rancho del Cordobés se sabe que la cosa no quedará ahí, que Dionisio murió en un ajuste de cuentas y que sus familiares y amigos van a ir a por el asesino y los suyos. La sangre se lava con sangre.

Luis Gimeno viste con atildamiento. Hoy luce puntiagudos zapatos negros, pantalón vaquero recién estrenado y jersey rojo, que cubre una camisa blanca cerrada por una corbata de cuero marrón. En la muñeca, una pulserita dorada. Sobre la nariz, grande y curvada, un punto azul, un tatuaje de tinta china que se hizo "de chiquitito".

De mayor, Luis va a ser artista, un cantaor tan grande como su ídolo, el Camarón de la Isla.

-Tendrás que ponerte un nombre, ¿no?

Luis lo piensa largamente, no había caído en la necesidad de un seudónimo, y al final lo suelta con sonrisa deslumbradora: "Me llamaré El chaval de los yonquis".

El Rancho del Cordobés, del que Francisco Contreras, concejal del distrito de Villaverde, dice que es "el residuo chabolista más cutre" de la zona, es conocido también por sus habitantes como los yanquis, corrupción de la palabra sanquis, nombre oficial de esas casas prefabricadas, de muros de chapa pintada en color café con leche, que, desde 1981, constituyen la barriada.

Nadie parece guardar recuerdo del cordobés que dio nombre a la zona, situada al borde del kilómetro 7 de la carretera de Andalucía, cerca de las altas y rojizas torres de la Ciudad de los Angeles. Si existe memoria, en cambio, de un bar, abierto hasta hace unos años, que se llamaba así, el Rancho del Cordobés, pero que, al parecer, había recogido la denominación de antiguo.

Consuelo García, ojos azules en un rostro calé, carnes exuberantes, un superman de plástico colgando en la pechera y un reloj metálico de hombre en la muñeca, vive en el Rancho desde hace 15 años. A sus 50 años, es "la veterana".

-Consuelo, ¿cómo es que cuando en el 81 tiraron las chabolas e hicieron estos sanquis usted no tuvo un piso como muchos otros veteranos del Rancho?

-Pues ya ves.

En el yanqui de Consuelo, viuda que se mantiene "de los cartones y de pedir", viven también sus siete hijos y su madre, una casi centenaria que se mueve con muletas. Los nueve duermen en tres pequeños dormitorios. El suelo de la vivienda, unos 60 metros cuadradados en total, es de sintasol, salvo en la cocina y el cuarto de baño, donde es de cemento, cubierto de cáscaras de patata en la primera de esas dos piezas. Una estufa metálica de leña es el objeto más valioso del salón comedor, y su chimenea horada el tejado de la casita. Sobre desvencijados sillones rojos duermen varios gatos, que, como la inmensa mayoría de los muchos animales que pueblan el Rancho, no paran de rascarse.

-Consuelo, descríbame la vida aquí.

-Las calles son de tierra y cuando llueve nos enfangamos hasta las rodillas; hay más ratas que criaturas; las garrapatas nos salen por los oídos; hay jeringuillas por montones en las calles, y las cogen los niños y se las meten en la boca.

-Una alegría de vida, vamos.

-Sí, hijo. Aquí, cuando almorzamos no cenamos, y al revés. Y esta entrevista, ¿para qué es? ¿Es qué nos van a dar un piso?

Entonces Consuelo llama a grandes voces a su vecina Carmen Muñoz, enlutada desde el pañuelo de la cabeza hasta las zapatillas. Y mientras Carmen cruza la calle, sorteando lavadoras y coches desguazados, su vecina informa que la enlutada es viuda y vive con seis hijos, la mujer del mayor y una nieta de seis meses.

Carmen introduce al forastero en su vivienda, y allí, al abrigo de oídos indiscretos, arranca sus quejas con "los tiros del otro día", los que acabaron con la vida de Dionisio Romero. Sobre la estufa del comedor se calienta un perol; al lado hay un barreño de plástico y una tabla de madera estriada; en los sillones, montones de ropa; en las paredes, fotos coloreadas a mano, la estampa de un santo que, según Carmen, es "el santo cachorro", y el retrato de un torerillo en traje de luces.

-¿De qué vive usted, Carmen?

-De vender claveles donde el Correos de Villaverde Bajo. Con mi permiso y tó, oiga.

-Si usted es tan pobre, ¿por qué le ha puesto rejas a todas las ventanas?

-Por el robo, no. Por la seguridad de que no entren y le den un mal golpe a los niños. Aquí hace falta un cherif que ponga algo de orden. Fíjese que cuando el papa Juan Pablo estuvo en España vino a los pisos de la Ciudad de los Ángeles, pero por aquí ni se acercó, de puro miedo.

Miedo. Los vecinos del Rancho del Cordobés -la mayoría gitanos, algunos quinquis y ya muy pocos payos- lo tienen. Las leyes propias del barrio pueden resumirse en dos: la del más fuerte y la del silencio. La policía patrulla ' por los alrededores, controla los vehículos que entran y salen de la barriada, pero no se atreve a penetrar en sus entrañas si no es en grandes contigentes. La investiga ción de delitos como el asesinato de Dionisio Romero, admite la Jefatura Superior de Policía, es casi imposible. Hablar con un madero es, en el Rancho, la peor de las traiciones.

La misma Junta Municipal de Villaverde tiene un conocimiento más bien remoto de lo que allí ocurre. Sus camiones de basura recogen los desperfectos en las afueras de la barriada, pero no entran en sus callejas. El concejal Francisco Contreras reconoce que "lo primero que tenemos que hacer para poner fin a esta situación es saber qué gente está viviendo allí, en qué condiciones y con qué expectativas". La mayoría de la vecindad dispone de asistencia médica merced a cartillas de beneficencia, pero pocos doctores entran en los yanquis. Incluso en peligro de muerte los vecinos se trasladan por sus propios medios a la residencia Primero de Octubre. Así están las cosas.

Cuatro latas de conserva, unos cuantos paquetes de galletas y de tabaco, algunas botellas de leche y un buen surtido de bebidas embotelladas constituyen todo el género del colmado de Milagros, donde Luis, El chaval de los yanquis, iniciará su ronda de cervezas en cuanto lleguen sus amigos. Otros cuatro o cinco muchachos de unos 18 años, que no debieron de estar en la boda, han inaugurado la barra, una puerta de madera, en esta mañana de marzo en la que el viento mueve el techo de chapa y provoca un ruido como de terremoto.

A la llegada del forastero, los muchachos andan repartiéndose un buen montón de billetes de 5.000 pesetas, pero, con la discreción de un indio comanche, se retiran, y su lugar es ocupado por,la inevitable tropa de chiquillos cubiertos de mocos, legañas y churretes. El 100% de los niños del Rancho están escolarizados en teoría, pero hoy se ve que todos se han pelado las clases.

Todo recuerda en el Rancho a un campamento. Un hombre repara en una calleja un Lancia 2.000 plateado, de matrícula murciana. A cuatro pasos, un toledano llamado Felipe, que dice subsistir con "una paguilla de 10.000 pesetas por enfermedad", introduce en su yanqui un montón de leña. Le ayuda su hija Marina, una adolescente de pelo teñido de rubio, uñas y labios pintados en rojo y medias de rejilla.

En la parte trasera de la casa de Felipe hay unos chamizos de cartón, y en ellos, tres galgos silenciosos de nombres Campeón, Bardino y Moro.

-¿Los lleva al canódromo?

-No; no son de carreras. Los tengo para ir a cazar la liebre.

Mariano, punto azul en la mejilla, "vendedor ambulante de frutas, recogedor de chatarra y lo que sea menester para buscarme la vida", se decide a explicar al forastero, "para que entiendas este barrio", su filosofía de la vida. El joven coge carrerilla y suelta: "Tenemos tres vidas: la vida, la contravida y la otra vida, que es cuando te mueres. Y sólo vivimos una; y de ésa, media la pasamos durmiendo, y la otra media es un bidón de gasolina. Sólo falta un mechero para prenderle fuego". Entonces Mariano sonríe, pide un cigarrillo rubio y aplica la llama de un encededor a una china de chocolate. "Está claro, ¿no?".


Fuente:
www.espais.es

Nuevas fotográfias en "Memorias de Madrid".

http://www.espinillo.org/foros/forompm.php?foro=21&tem=2888&pagina=4

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